Si queremos perdurar como especie, debemos cambiar de actitud......

jueves, 18 de junio de 2009

La inercia y el cambio climático

En física se dice que un sistema tiene más inercia cuando resulta más difícil lograr un cambio en el estado físico del mismo, por tal motivo la inercia se concibe como la dificultad o resistencia que opone un sistema físico o un sistema social a posibles cambios.

Los dos usos más frecuentes en física son la inercia mecánica y la inercia térmica.

La inercia mecánica es una medida de dificultad para cambiar el estado de movimiento o reposo de un cuerpo, mientras que la inercia térmica mide la dificultad con la que un cuerpo cambia su temperatura al estar en contacto con otros cuerpos o ser calentado.

Este principio es aplicable al cambio climático ya que el sistema climático presenta un nivel inercia importante.

El tiempo de vida en la atmósfera del Dióxido de Carbono, que es el principal gas efecto invernadero (GEI), es de 100 años por lo que un cambio en la cantidad de emisiones hacia la atmosfera, tomará un tiempo en cambiar las concentraciones.

O sea una reducción en las emisiones tomará un tiempo importante en representar una reducción en las concentraciones del gas y por tanto la reducción de la temperatura global será notoria décadas después, que las concentraciones hayan disminuido.

Bajo ese mismo principio, los océanos tienen una tendencia a mantener su calentamiento, aun después de cesar las causas que lo originan por un periodo de tiempo, por tanto, el calentamiento de los océanos que hace muy propicia la actividad ciclónica en el Caribe, se mantendría aun después de haber descendido la temperatura global como consecuencia de un descenso de las emisiones de gases efecto invernadero.

En este contexto, también es lógico pensar que la dilatación térmica de los océanos continuará aun después de una reducción de las emisiones. Todo ello debido al fenómeno de la inercia

Este fenómeno de la inercia es el que explica porque es importante la mitigación AHORA y no mañana.

Por ejemplo, si se quiere estabilizar el incremento de temperatura global en 2ºC entonces las concentraciones de GEI no deben exceder de 400 a 450 ppm y eso significaría que la emisiones globales comiencen a disminuir de forma inmediata en el orden del 1.5% al año. Si se llegara a producir un atraso en la disminución de las emisiones sería necesario aplicar una compensación por las emisiones no disminuidas.

Ahora bien si nos atrasamos 10 años en disminuir las tasa requerida de emisiones, entonces el calentamiento en este siglo excederá los dos grados.

El fenómeno de la inercia también afecta el necesario cambio tecnológico para la mitigación porque normalmente las inversiones en infraestructura es de larga duración, una central eléctrica tiene un tiempo de vida de 15-40 y de 40-75 años para carretera, vía férrea y distribución de redes de energía eléctrica.

Decisiones sobre el uso del suelo y forma urbana—la estructura y densidad de las ciudades—tienen impactos que van más allá de un siglo.

De esta forma, las infraestructuras de larga duración provocan inversiones en capital asociado, en el caso de Managua por su dispersión aumenta significativamente el kilometro recorrido por pasajero, lo que incrementa la emisión de carbono. Imaginemos cuanto tiempo nos tomaría cambiar esta inercia.

Lo más preocupante de todo esto es que existe un gran desajuste entre las inercias de los componentes del capital físico que puede jugar un rol importantísimo en la mitigación, respecto a la inercia de los sistemas climáticos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada